Reconozco que nunca he sido muy buena a la hora de tomar decisiones. Simplemente no me gustan. Tomar decisiones siempre es complicado, y si eres una persona con tendencia a dar demasiadas vueltas a la cabeza, la situación se complica aún más. Quizás fue mi pánico a tomar decisiones lo que me hizo utilizar un mecanismo alternativo. Sé que probablemente no sea el mejor método, ni el más ortodoxo, pero reconozco que es un método bastante útil. Desde hace unos años, siempre que tengo que tomar alguna decisión importante, lanzo una moneda al aire y dejo que sea esa moneda la que decida por mí. Sé que hay mucha gente que no entiende cómo puedo jugarme decisiones importantes lanzando una moneda al aire, y lo cierto es que si me paro a pensar en ello, puede que yo misma pueda interpretarlo como una actitud inmadura e infantil, más propia de un niño pequeño que de una persona adulta. Sin embargo, hace poco pude comprobar a través de internet que lo de lanzar una moneda al aire no es sólo u...
Tu boca repite una y otra vez que ya no la quieres, tantas veces que incluso tú misma empiezas a creerlo, pero lo cierto es que tus ojos siguen brillando cada vez que alguien pronuncia su nombre de imprevisto, o cuando te encuentras por sorpresa con una foto suya en Instagram porque a alguno de vuestros amigos le ha gustado. Y entonces, como por arte de magia, todas tus barreras desaparecen por un momento, y tu boca se ve obligada a guardar silencio mientras tu mente vuela sin remedio a su lado, recreando cada sonrisa, cada abrazo, cada beso, cada susurro, cada caricia, cada noche en vela, cada locura compartida, aquella última mirada que tanto decía y que nunca quisiste escuchar... Y una sonrisa nostálgica invade tu rostro, cada fibra de tu cuerpo se estremece ante el recuerdo de su piel rozando la tuya y tu respiración se entrecorta mientras te asaltan miles de dudas: " ¿De verdad esto tiene sentido? ¿Y si me equivoqué? ¿Me echará de menos? ¿Pensará también en mí? ¿Sentirá lo ...
¿Recuerdas cuando nos creíamos invencibles? Caminábamos de la mano convencidos de que nada ni nadie podría pararnos, sumergidos en nuestro propio mundo en el que cada piedra del camino era una buena excusa para volar aun más alto. Quisimos creer en el infinito de un " para siempre " y nos topamos con la rutina y su fiereza. Nos asaltaron a traición aquellos grises que nunca quisimos ver, aquellos que permanecían escondidos tras el arcoiris a la espera de su minuto de gloria. Aquellos grises que nos taparon la luz y nos llenaron de sombras, que sembraron las dudas y nos convirtieron en extraños. Y los " Te quiero " se fueron con el viento, dejándonos llenos de reproches y orgullo, ese orgullo que ahora nos hace darnos la espalda y nos impide mirarnos a los ojos... Esos ojos que gritan desesperados un " Te echo de menos " que ni tú ni yo somos capaces de escuchar mientras nos consumimos por dentro.
Ummm... luna? cuerpecillo de gitana? caderas? mirada? creo que ya se de quien habals ;-)
ResponderEliminarNo lo creo porque no está basado en nadie, pero cada uno que se lo lleve donde quiera :-) jajaja
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