Tu boca repite una y otra vez que ya no la quieres, tantas veces que incluso tú misma empiezas a creerlo, pero lo cierto es que tus ojos siguen brillando cada vez que alguien pronuncia su nombre de imprevisto, o cuando te encuentras por sorpresa con una foto suya en Instagram porque a alguno de vuestros amigos le ha gustado. Y entonces, como por arte de magia, todas tus barreras desaparecen por un momento, y tu boca se ve obligada a guardar silencio mientras tu mente vuela sin remedio a su lado, recreando cada sonrisa, cada abrazo, cada beso, cada susurro, cada caricia, cada noche en vela, cada locura compartida, aquella última mirada que tanto decía y que nunca quisiste escuchar... Y una sonrisa nostálgica invade tu rostro, cada fibra de tu cuerpo se estremece ante el recuerdo de su piel rozando la tuya y tu respiración se entrecorta mientras te asaltan miles de dudas: " ¿De verdad esto tiene sentido? ¿Y si me equivoqué? ¿Me echará de menos? ¿Pensará también en mí? ¿Sentirá lo ...
Tenemos la manía de plantearnos nuestra vida como una carrera en la que debemos darlo todo para alcanzar nuestra meta, entendiendo la meta como el último escalón, como la última pantalla de un gran videojuego. ¿Pero dónde está la meta? ¿La podemos alcanzar realmente o vivimos persiguiendo una utopía? Sinceramente, he llegado a la conclusión de que la meta -al igual que ocurre con la perfección- no existe y, por tanto, nunca puede alcanzarse. Da igual lo lejos que lleguemos en nuestro camino porque siempre podremos dar otro paso más, y otro, y otro, y otro... Cada vez que creamos alcanzar esa tan ansiada meta veremos como el camino se hace un poco más largo, como a la escalera que tanto nos ha costado subir se le suman unos cuantos escalones más. Es inevitable, por mucho que hayamos vivido, por muy lejos que hayamos llegado en el camino y por muchas "metas" que hayamos alcanzado... Cuando llegue el momento de dar nuestro último paso siempre nos quedarán cosas por hacer,...
A veces pienso que todo ha cambiado y que lo nuestro -si es que alguna vez lo hubo- ya no tiene sentido. Pienso en que la situación ya no es la misma, que nuestra realidad es diferente y que todo lo que vivimos parece haberse quedado lejos. Pienso que incluso nosotras mismas hemos cambiado durante este tiempo y que, en cierta forma, ambas hemos pasado página. Pero entonces vuelves a aparecer de alguna manera y me descubro de nuevo pegada a tu sonrisa, como siempre, y sin darme cuenta mis labios vuelven a dibujar esa sonrisa que solo me salía contigo. Y al mirarte me doy cuenta de que tus ojos siguen siendo el detonante y el remedio a mi locura, y de que yo sigo siendo incapaz de reprimirme cuando se trata de ti. Y me vuelven a invadir las ganas de buscarte, de olvidarme de todo y simplemente dejarnos fluir. Y entonces me doy cuenta de que lo realmente importante no ha cambiado y que lo nuestro -sea lo que sea- tiene más sentido que nunca.
Ummm... luna? cuerpecillo de gitana? caderas? mirada? creo que ya se de quien habals ;-)
ResponderEliminarNo lo creo porque no está basado en nadie, pero cada uno que se lo lleve donde quiera :-) jajaja
Eliminar